viernes, 29 de noviembre de 2013

Las mujeres de verdad no se masturban


La masturbación es, sin dudas, uno de los temas más embarazosos de conversación en la familia cristiana de hoy. Es una experiencia caótica y confusa para los jóvenes, que les hace participar en un ciclo de auto-destrucción con consecuencias que pueden llegar hasta la edad adulta. La mayoría de los análisis contemporáneos de este fenómeno adictivo se centran en los hombres jóvenes, que están abusando de sí mismos cada vez más. Esto no puede sorprender a nadie ya que la enseñanza biblica ha sido sustituída por por ideologías liberales radicales y por la homosexualidad. Sin embargo se deja abierta una pregunta importante: ¿Qué pasa con las mujeres?

La autogratificación femenina es un tema tan desagradable y poco sincero que sigue siendo tabú para la discusión espiritual. Sin embargo, para cualquier estándar medible, es una crisis de grandes proporciones en nuestra cultura. Afecta a la capacidad de una chica a madurar más allá de la egocéntrica etapa adolescente, que imprudentemente la familiariza con la promiscuidad desenfrenada y que puede minar su voluntad de encontrar la estabilidad en un amoroso y procreador matrimonio.


En el plano académico muchos profesionales odian admitir el simple hecho de que no saben casi nada sobre los mecanismos de estimulación privada femenina. De hecho, el verdadero alcance de la autosatisfaccion corporal barata de las mujeres no ha sido registrado en ningún estudio respetable, pero la evidencia anecdótica sugiere que cada vez más en nuestra sociedad las mujeres se están masturbando y lo están haciendo con el orgullo de una hedonista glotona.
Antes de continuar, debemos detenernos un momento en la premisa de este artículo. Las mujeres de verdad son valientes y vivaces. Son modelos de rol y educadoras. Son hermosas y justas. Es doloroso para nosotros considerar que alguna de ellas puese ser una masturbadora en secreto. ¿Nuestras madres y abuelas? ¿Nuestras hermanas e hijas? ¿Las mujeres en el trabajo o nuestras amigas en Facebook? 
Esta plaga de la manipulación grosera de los genitales es desastrosa para nuestro noble ideal de familia. Se destruye la delicada imagen que tenemos de todas las mujeres y va en contra de todo lo que Jesucristo enseñó acerca de la santidad de la vida humana. La masturbación reduce a las mujeres a simples adictas a la búsqueda de placer y cretinas sólo un poco mejor que los sodomitas más perversos que están al acecho en esta tierra.

Queridas amigas, es nuestra sincera esperanza que hoy, juntos, podamos salvar un poco de ustedes mismas.



El concepto de la masturbación femenina es, naturalmente, muy extraño para cualquier persona sana. Para los hombres, el falo se excita frotando ligeramente el eje con gran rapidez. A menudo, se utilizan aceites y cremas  para lubricar la acción y dar una mayor viscosidad. A medida que la erección masculina crece dura y larga, los testículos se tensan preparandose para la liberación de los espermatozoides a travéz de la parte superior del pene. 

Sin embargo, este no es el caso de la mujer. En lugar de acariciar externamente, ella debe invadir el orificio vaginal con un objeto extraño. En el interior del abismo reproductivo, hay una zona erógena especial que debe ser masajeada con delicada precisión. Una masturbación femenina amateur puede provocar sequedad, rozaduras e incluso hemorroides e infecciones del tracto urinario. Dentro de las vías uterinas existen muchas curvas ciegas y callejones sin salida, y para lograr la autogratificación la mujer necesita dominar este laberinto con la agilidad de una rata que busca su queso.

Cabe señalar aquí que la vagina de la mujer contiene varios pliegues de piel en la abertura que son altamente sensibles. Éstos se llaman labios y se pueden masajear logrando una sensación similar a la de la relación sexual, pero sólo con una inserción profunda darán lugar a la explosión de emoción histriónica que la mujer busca tan desesperadamente. Por esta razón, muchos hombre casados encuentran que exitar a su esposa usando la lengua para dicha faena es excesivamente complicado y frustrante. Por el contrario, es demasiado fácil para una mujer despertar el órgano genital de su marido con la boca, y esto a menudo resulta, por involuntario error, en una garganta llena de cálido esperma, una experiencia realmente desagradable para todos los involucrados.

A veces, un orgasmo femenino se puede lograr durante la estimulación vaginal. Esto se hace a través del coito o la masturbación prolongada. Sin embargo, el orgasmo femenino es un incidente totalmente impredecible. En estos casos, la mujer va a gemir en voz alta y raspar sus uñas sobre cualquier superficie cercana, la podrá ver lagrimear e incluso llegan a destrozar las almohadas de terciopelo.

Ella girará la cabeza de lado a lado y revelará profundos y oscuros secretos de su pasado. Incluso puede expulsar un chorro de fluidos vaginales el que se eleva en el aire como una fuente decorativa de jardín. Quedará luego unos segundos tensa para luego desplomarse. La mayoría de las mujeres se averguenzan mucho luego de haber dado este espectáculo ridículo.
En tiempos pasados​​, las mujeres solian romper los falos de las estatuas griegas homoeróticas para usar como consoladores. Un consolador es una representación de inspiración creativa del pene masculino elaborada con piedra, madera, caucho, plástico o metal. En los últimos años, la construcción de consoladores tecnológicamente avanzados se ha convertido en un arte para las empresas en lugares como Dinamarca, donde la sexualidad de estilo europeo se basa en negar cualquier discurso sobre las prioridades morales. Los europeos son especialistas en sodomizar sus cuerpos con aparatos y fluidos espesos en la búsqueda permanente de nuevos extremos de dolor.




El consolador estándar tiene entre cinco y siete centímetros de largo, aunque algunos se modelan en base a penes  de hombres negros, y pueden alcanzar los 16 centímetros (hay que señalar que el uso prolongado de tan enorme artilugio puede dañar a la mujer y hacerla apta solo para el coito heterosexual normal con nadie más que con un negro ). El consolador puede tener rayas (llamados "costillas" o "venas") o bultos que se asemejan a verrugas genitales. Ellos pueden ser curvos para reflejar el arco de un pene italiano o español, en otros casos puede ser estrecho y puntiagudo para reflejar uno asiático. Muchos son eléctricos y programables para simular la penetración de cualquier minoría étnica, como los mexicanos, brasileños y mulatos. Algunos son bastante esponjosos y se volverá húmedo y maloliente después del uso repetido. Deben ser limpiados concienzudamente, pero nunca en el lavavajillas ya que es probable que el mal gusto ácido del lubricante se impregne en los platos y vasos. Los homosexuales utilizan estas herramientas para agredir sus anos, metiendo estas herramientas sin piedad en sus agujeros sin considerar la agonía y el excremento.

La mayoría de las mujeres comienzan a experimentar con la masturbación con más de veinte años y esto ocurre con gran frecuencia en la escena de la universidad de artes liberales (Teatro, Bellas Artes, etc). Una niña a esa edad le presentará al resto de sus compañeras su consolador favorito y el grupo se turnará para golpear sus húmedos y sedosos pasillos en una carrera para ver quién puede descubrir primero su "punto g". Algunos afirman que se trata de una salida para el estrés de los estudios académicos. Desafortunadamente, tal intromisión genital femenina dura puede ser ruidosa y profana. Interrumpe los patrones normales de sueño y hace que una mujer sea mucho más propensa a ser promiscua.

Las jóvenes que se masturban recurren al sexo real una vez que la emoción del plástico ya no rinde resultado. Un macho cabrio del colegio puede ser un reemplazo aceptable, aunque algo mas sudoroso y mal oliente (recordemos que los adolescentes son amigos de la ducha). La estudiante también anhela profundamente la vellosidad de un hombre y se imagina que él será un buen oyente.

Las parejas de jóvenes en edad liceal tendrán relaciones sexuales en las duchas compartidas, en los asientos traseros  de los coches e incluso en fiestas privadas donde sus amigos liberales se reúnen para mirar y masturbarse. Esto se llama ser una "zorra" o "ligera". Lamentablemente, hay una enorme cantidad de videos en Internet que documentan este tipo de incidentes y muchos hombres jóvenes pagan para suscribirse a estos servicios de intercambio de videos haciendo aún peor la situación.


Si esta hembra adicta a la masturbación decide zambullirse en el matrimonio, todos sus rituales de auto-gratificación deben cesar. Por una vida familiar sana, el marido debe ser el único pene que ella conozca. La masturbación femenina es una negación del amor compartido tan necesario entre los cónyuges. Es una manera de reclamar parte de la cama o incluso el cuarto de baño como un espacio bloqueado "dama" privado. Niega a el hombre justamente acceder al cuerpo de su esposa. Es un acto escandaloso de traición sexual y a menudo indica problemas mentales graves por parte de la mujer.

Como sociedad, debemos exigir que las mujeres miren hacia adentro y se enfrentan a su extraña afición por la masturbación. ¿Qué tipo de modelos a seguir son estas libertinas para sus amigos y familiares? ¿Cómo una madre le explicaría a su hijo que es adicta a la masturbación? ¿Qué pasa si una hija curiosa descubre el consolador negro verrugoso de 18 pulgadas  en el cajón de la mesa de noche de la Madre? Es una gran lástima, realmente vale la pena el riesgo por unos momentos de húmeda auto violación? ¿Es ese misterioso abismo oscuro de la feminidad es realmente un lugar apropiado para estar al acecho de emociones baratas y grotescas aventuras étnicas? ¿Por qué iba a elegir alguien degradarse de un modo tan profundo, profano y público? Como seres humanos civilizados tenemos la responsabilidad de mostrar coraje y fe. Como cristianos nuestras mujeres deben ser mejores que esto. No, las mujeres de verdad con toda seguridad no se masturban.

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viernes, 22 de noviembre de 2013

Los errores más comunes de las mujeres que debilitan el matrimonio.




En los últimos tiempos hemos recibido en nuestra página de ayuda espiritual (El ReverendoGonzalito te escucha) infinidad de consultas de mujeres que aducen que sus maridos han dejado de prestarle atención, están distantes e incluso las han abandonado por otra mujer o lo que es peor por un homogay oportunista.



Los hombres recibimos generalmente acusaciones de que nuestras actitudes tontas e insensibles hacia nuestras parejas son las responsables de la creciente cantidad de separaciones y divorcios. La verdad es que los hombres estamos lejos de ser perfectos y lo sabemos ya que tenemos buena autocrítica y nos gusta reconocer nuestros problemas para superarlos.



Cuando se trata de mujeres, sin embargo, parece que hay una regla tácita de que cualquier tipo de crítica es injustificada, contraproducente e incluso peligrosa. Como hombres nos sentimos confundidos e intimidados de hablar sobre las cosas que nos incomodan, aun cuando estas cosas tengan un saludable espíritu detrás.



Hoy vamos a romper esa barrera y compartir algunos de los problemas más comunes que las mujeres deberían abordar si está entre sus preocupaciones ser mejores parejas. La finalidad de esto es salvar la mayor cantidad de parejas posible.



Hemos elegido algunos de los problemas femeninos más evidentes y fáciles de resolver que se dan a diario. En aras de la brevedad, los dilemas vinculados a la maternidad y la paternidad no están incluidos.



¡Señoras, por favor, consideren esta lista como una plataforma de lanzamiento mientras se embarcan en una misión para mejorar su capacidad de respetar a los hombres en su vida!


La mujer en las primeras citas




Comenzar a hablar más rápido cuando perciben que comenzamos a perder interés en la conversación.

Suponer que sabemos exactamente lo que están pensando.

Explicar con demasiados detalles lo que están pensando.

Nunca llegar al punto en una conversación importante.

El uso de "lenguaje infantil" para demostrar ternura con un hombre.

Jugar a ser tímida y distante cuando un hombre la invita a salir.

Ser obsesivamente dominante una vez hecha la cita, exigiendo la confirmación del itinerario, ropa apropiada y un informe completo de las expectativas del hombre para esa noche.

Ser extremadamente crítica si el restaurante propuesto no parece caro, de moda o lo suficientemente limpio.

Hacer demasiadas preguntas sobre las promociones especiales del restaurante.

No ordenar cualquiera de los buenos aperitivos.

Ordenar la segunda cosa más cara en el menú (y pensar que no nos daremos cuenta).

Revisar reiteradamente su teléfono celular mientras se está a la mesa.

Ser increíblemente exigente con las películas para ver, sin mostrar la más mínima consideración por el hecho de que los hombres no tienen ningún interés en esas molestas comedias románticas.

Nunca responder a la docena de mensajes telefónicos dejados en el contestador (o los que el hombre haya considerado necesarios) para saber si ha llegado a casa con seguridad.

No advertir los hombres cuando “el calendario” dice que tendrán un día de mal humor vergonzante por delante.

Culpar a los hombres por ser indiferentes a su horrible estado de ánimo.

Quejarse cuando un hombre intenta algo para cambiar su horrible estado de ánimo.

El uso de su mal humor como excusa para lanzar ataques histriónicos y descargar la larga lista de errores que ellas creen que el hombre ha cometido.


La mujer y la relación




Actuar con superioridad hacia el hombre.

Ser crítica hacia el hombre.

Tener un gato como mascota.

Actuar prejuiciosamente hacia el hombre y hacia ella misma.

Suponer que todos los hombres desean secretamente revelar su lado más delicado y vulnerable.

Suponer que todos los hombres tienen recuerdos dolorosos y traumáticos que reprimen.

Asumir que pueden ayudar a los hombres a hacer frente a estos dolorosos recuerdos traumáticos si siguen insistiendo al respecto.

Llorar mucho cuando hacen algo malo para que el hombre sienta lástima en vez de estar justificadamente enojado.

Pensar que todas esas lágrimas llevaron, de alguna manera misteriosa, a la relación a un nivel superior.

No informar al hombre que la relación ha avanzado al próximo nivel.


La mujer y el uso del baño




Despertarse justo antes de suene la alarma para monopolizar el baño.

Ensuciar del lavabo y las toallas con todo tipo de polvos y barnices.

Nunca limpiar la porcelana debajo del asiento del inodoro después de un episodio gástrico particularmente explosivo, a pesar de que es lo primero que ven los hombres cuando levantan el asiento para hacer pis.

Pasar demasiado tiempo en el baño dejando al hombre sólo dos minutos para estar listo para el trabajo.

Agotar toda el agua caliente.

Interrumpir al hombre mientras se afeita.

Interrumpir al hombre en la ducha.

Interrumpir al hombre mientras usa el baño en la forma que sea.


La mujer y la apariencia  y estética




Cortarse el pelo demasiado corto.

Las extensiones de cabello.

Decorados en las uñas.

Cubrirse los dientes de oro.

Usar bronceador.

Acentuar “su estilo” con sombreros pomposos.

Envolverse en bufandas llamativas, a pesar de que su pareja crea que es ridícula y poco atractiva.

Las lentejuelas.

Lycra .

Sandalias .

Afeitarse las piernas y las axilas antes del fin de semana.

Tomar demasiado tiempo para vestirse.

No vestirse lo suficiente.

Ignorar el olor pútrido en su cuerpo.

Sumergirse en perfumes pesados.

No presentarse a sí misma de una manera sexualmente atractiva pero satisfecha como una proclamación pública de la destreza libidinal de su hombre.

Vestirse como una vagabunda para llamar la atención de todos en la ciudad.


La mujer y sus hábitos




La adopción de un acento francés cuando hablan cualquier palabra extranjera, incluso si se trata de un apellido anglosajón o algo en un menú de comida china para llevar.

Hablar mientras conduce.

Hablar al comer.

Hablar mientras ve televisión, sobre todo durante los buenos comerciales.

Contar a la pareja acerca de las cosas que sucedieron mientras conducía.

Contar a la pareja acerca de las cosas que sucedieron en el supermercado mientras estaba de compras.

Llamar a su pareja al movicom mientras conduce al supermercado, sólo para decir "hola".

Calificar de zorras a otras mujeres.

Hablar con demasiados halagos de lo que hacen los maridos de otras mujeres.

Asumir que su pareja quiere escuchar la conversación que mantiene con su madre y ponerla en manos libres.

Usar el feminismo en contra de los hombres más caballerosos.

Adoptar carísimos y extravagantes gustos de diseñadores de interiores.

Suponer que todos los homosexuales son divertidos como Cam en Modern Family.

Beber alcohol cuando tienen poca tolerancia para ello.

Beber alcohol con hombres gays para poder actuar como si estuvieran en Sex & the City.

Pedir disculpas profusamente en estado de ebriedad.

El mal uso de lápiz de labios en la cama después de una noche de copas.


La mujer y el mundo exterior




Votar con el corazón y no sus mentes.

Involucrarse demasiado en la vida de las celebridades.

No reproducirse lo suficiente.

Amamantar abiertamente en público y luego enojarse cuando los hombres “miran distraídamente”.
                                                                                                                                                           
Nunca llevar algo realmente útil en sus carteras, como un cúter o un abridor de botellas.

No entender la diferencia entre un destornillador y un destornillador Phillips.

Creer que los hombres tienen un especial "privilegio de género" y ser terriblemente críticas al respecto.

Usar Internet durante la menstruación.

Poner mala cara.

Fruncir el ceño.

Gritar.

Llorar.

Bromear acerca de patear a los hombres "en las pelotas".

El spray de pimienta.


La mujer y el hogar




Las cortinas de encaje.

El popurrí.

Leer y mostrar descaradamente novelas románticas con hombres sin camisa en la portada.

Tener una historia detallada para cada suvenir y adorno de la casa.

Pensar que las visitas (o incluso el marido) quieren escuchar todas las historias acerca de cada suvenir y adorno en la casa.

Encoger los pantalones vaqueros de los hombres en la lavadora.

Perder los calcetines en la secadora.

La falta de reposición en el suministro de calcetines desaparecidos con nuevas compras.

Comprar calcetines coloridos y afeminados que avergüencen al esposo en el trabajo.

Decoración excesiva de la cocina.

Hacer palomitas de maíz sin sal.

Yoghurt en el desayuno.

Pasteles de arroz.

Olvidarse de comprar ketchup.

Complicar la cena con ensaladas y condimentos caros.

Cocción excesiva de la carne.

Cocción insuficiente de las verduras.

Insuficiente manteca.

Sentirse intimidada por la idea de hacer papas fritas a partir de una papa en lugar de comprar congeladas.

Sustituir las papas fritas con espárragos en la cena del domingo.

No darse cuenta de que una pizza de Domino siempre será más satisfactoria que el repollo medley al cuscús tibetano que demoró 3 horas y costó 47 dólares.

Ser posesiva de los saleros y pimenteros durante la hora de comer.

Suspirar pesadamente después de cada cucharada de guiso de carne.

Aprovechar cuando nos sentamos a la mesa para contar noticias desagradables a sabiendas de que el hombre no puede escapar si sigue comiendo.


La mujer y el entretenimiento




No dejar que los hombres naveguen por la web en privado.

Usar excusas endebles para pedir prestado el equipo de un hombre para mirar a su historial de navegación .

Molestarse cuando su espionaje revela sitios web explícitos que el hombre no necesitaría mirar si su esposa no fuera una prepotente espía en primer lugar.

Dominar todas las habitaciones de la casa con su exigente decoración de interiores y ruidosa conversación telefónica dejando el sótano como único lugar donde un hombre puede encontrar la paz.

Amenazar a los hombres con la idea de renovar el acabado del sótano para integrarlo al resto de la casa.

HGTV (Home & Garden Television).

Dr. House.

Soñando por bailar / cantar / etc .


La mujer en la cama




Reírse socarronamente mientras lee un libro o navega por Internet en la cama, con la esperanza de que el hombre se pregunte: "¿Qué es tan gracioso?"

Abandonar la noble tarea de rascarle la espalda al hombre después de sólo 30 segundos o cada vez que el tema de la conversación cambia .

Llorar patéticamente.

Hablar de política después de medianoche.

Quejarse de que hace demasiado calor, pero ser demasiado perezosa para abrir la ventana.

Despertarse cada vez que el hombre se levanta para ir al baño.

Usar esos momentos en los que los dos están despiertos a las 3 am para iniciar una conversación sobre algún tema profundo y trascendental.

Empujar y sacudir al hombre para que no ocupe el centro de la cama.

Robar impunemente las mantas y acolchado.

Roncar.

No cooperar si un hombre se pone romántico a las 4 am.

Tener el ceño fruncido durante el coito.

Reir durante el coito.

Mirar con cara de aburrida durante el coito.

Preguntar, "¿ya hiciste el depósito?"

Preguntar si el hombre necesita ayuda manual para hacer el depósito, sólo para abandonar la tarea dos minutos más tarde con una carcajada sarcástica.

Amargura.

Crueldad.

Indiferencia.

Silencio.

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Estará mi hijo involucrado en sodomia oral?

En un mundo dominado por liberales desacatados, homosexuales y gordos divertidos obsesionados con ponis tecnicolores, no es de extrañar que muchos de nuestros jóvenes más rebeldes esten participando en los actos íntimos impíos. Sin embargo, el panorama en nuestros colegios secundarios es el peor desde los años 70. El pecado es cada vez más perverso y mucho más macabro. Pero hay dos nuevos métodos que se destacan hoy en día, ambos son formas de sodomía oral , uno llamado Paella de almejas y el otro llamado Gargara econ papas fritas.

 


Paella de Almejas: un método impactante de exploración de los intrincados embudos  femeninos.

Es el método de  fornicación más popular utilizado por las lesbianas confusas y las jóvenes rebeldes con debilidad por el pescado. La
Paella de Almejas es inquietante en el mejor de los casos, y nauseabundo en el peor de ellos. Como todos sabemos la delicada flor sureña de una dama no debe ser manipulada hasta después de la boda, e incluso entonces es mal visto por Jesús a menos que sea exclusivamente para el bien de la reproducción.

Si su hija tiene una gran cantidad de amigas, está casi garantizado que van a experimentar la eploración de sus "sándwiches de atún" entre ellas. Si bien esto por si solo es muy grave ya que sabemos que monte de venus atrapa hombres de su hija está siendo manoseado por otros jóvenes, ninguno de los cuales es su marido. Pero lo más preocupante es que la parte del cuerpo utilizada para registrar las regiones inferiores de estas señoritas son las bocas de sus amigas o incluso amigos.

La sangre menstrual de una mujer es extremadamente tóxica si la tocas ya que en definitiva estás tocando un alma abortada. Por tanto más allá de la grosería inherente al acto en sí, también es un método de hacer propaganda a favor del aborto juvenil. Estos jóvenes no se preocupan por los niños muertos que son  expulsados de los embudos  de las mujeres  en forma de sangre rancia. Cuando una mujer está menstruando y se involucra en una
Paella de Almejas, utilizan el término " beber la salsa" para definirlo. La paella de almejas es una forma extrema de lavado de cerebro liberal, y al igual que el popote debe ser prohibida en la familia cristiana.



El popote : lo que no se debe hacer con el snorkel de Satanás
Al igual que el ejemplo anterior de la sodomía oral popular hoy entre la juventud , el popote  es una manera vil e inhumana para expresar el romance con la pareja romántica, o en definitiva, con cualquiera. Esta tiende a ser una forma muy común en que las mujeres cometen adulterio contra su familia, ya que es muy sutil debido a que no implica quitarse la ropa y por lo tanto es más fácil evitar ser capturado. El popote francés implica que una mujer o un hombre sexualmente confundido ponga su boca alrededor de un "cetro de serpiente", mientras esta se convulsiona al ritmo del dubstep y las luces estroboscópicas circundantes. Es muy popular en las fiestas de adolescentes y bailes, por lo que es un peligro inminente hacia su hijo.

Desafortunadamente, el popote es una experiencia muy confusa que pronto podría contribuir a la homosexualidad en los hombres. Cuando un joven se encuentra que es el maestro de otro adolescente al lamer su varilla seductora, puede encontrar esta droga como un freno a la entrada a la homosexualidad porque sacia su necesidad de satisfacción, pero una vez que ha terminado su trabajo, ansía más. 

Mientras que las mujeres tienden a estar más interesadas ​​en el cheque mensual o el número de grados de un hombre, los homosexuales quieren satisfacción física . Ellos quieren disfrutar el encanto de los cuerpos calientes cincelados, sudorosos chocando como el avión y las torres gemelas en el 9/11, disfrutando de las sensaciones y la celebración de dos cuerpos convirtiéndose por un momento en una glorioso punto unificado de la masculinidad grecorromana. Una vez que su hijo se dedica al popote francés, ya nunca puede volver atrás, por lo que este es un gran problema .

 
¿Cómo puedo saber si mi hijo ha estado haciendo sexo oral ?

Si su hijo presenta uno o más de los siguientes síntomas significa que se necesita una intervención extrema y se debe actuar de inmediato:

  • Frente sudorosa, sin aliento por el uso excesivo de la boca y las técnicas de soplado vulgares.
  • Aliento que huele a comida rápida o pescado podrido.
  • La cremallera (ZIP, cierre) destrozada en los jeans de uso diario.
  • 10 o más amigos del mismo sexo.
  • Amigos que son anormalmente sensibles, por ejemplo, pueden practicar abrazos excesivamente largos.
  • Sale de fiesta al menos una vez a la semana.
  • Se queda fuera de hora en el colegio / liceo por razones poco claras.
  • Lo ha visto acariciando sus regiones secretas.

La sodomía oral es un gran peligro para el mundo entero, y es culpa de los gobiernos socialistas prograsistas de la región y su política de tolerancia. La sodomía oral es utilizada en general por las jóvenes que no quieren quedar embarazadas, lo que esencialmente tampoco se cumple ya que de todas forman lo hacen y luego recurren al aborto, legalizado por estos mismos gobiernos.